La Denominación de Origen Toro cuenta
con un Consejo Regulador que vela por las normas establecidas
en el Reglamento, que garantiza la calidad del producto (Orden
29 de mayo de 1987 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).
Este Consejo avala la calidad a más de treinta bodegas
amparadas, autorizándose la elaboración de vinos
blancos, rosados y tintos estos últimos con la mención
de “jóvenes”, “crianzas”, “reservas” y “grandes
reservas”.
Además fomenta la plantación
de la variedad autóctona, fija la densidad de plantación,
la producción máxima y cuida de que en la elaboración
de los vinos se sigan las normas y técnicas adecuadas,
garantizando así la calidad de los vinos.
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